Zombi: Guía de supervivencia (6 page)

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Las espadas medievales de una mano te permiten tener una mano libre para otras tareas como abrir una puerta o protegerte con un escudo. El único inconveniente es que les falta capacidad de oscilación. Un brazo no tiene la fuerza suficiente para cortar el cartílago grueso que hay entre los huesos. Otro inconveniente es la falta de precisión del usuario. Hacerle una herida en algún lugar del cuerpo a un oponente vivo es una cosa. Hacerle un corte exacto y limpio en el cuello es algo completamente diferente.

Las espadas de dos manos pueden considerarse las mejores de su clase, ya que proveen la fuerza y precisión para una decapitación perfecta. De este grupo, la catana japonesa ninja ocupa el primer puesto. Su peso (entre 1,5 kg y 2,5 kg) es perfecto para los conflictos de larga duración y su cuchilla puede cortar la fibra orgánica más dura.

En lugares estrechos, las cuchillas más cortas son ventajosas. La gladius romana es una opción, aunque es difícil encontrar imitaciones preparadas para usarlas en combate. El ninjato japonés presume de empuñadura a dos manos y, en modelos especiales, de acero templado. Ambos factores hacen de él el arma suprema. El machete común, debido a su tamaño, peso y disponibilidad, probablemente suponga tu mejor opción. Si es posible, encuentra el tipo militar que normalmente se vende en tiendas de stock del ejército. Su acero suele ser de la mayor calidad y su cuchilla ennegrecida ayuda a ocultarse en la noche.

3. MISCELÁNEA DE ARMAS DE MANO

Lanzas, picas y tridentes sirven para atravesar a un zombi y alejarlo de tu alcance, pero no necesariamente para conseguir matarlo. Clavárselas en la cuenca del ojo es posible pero poco probable. La alabarda europea medieval (un híbrido entre hacha y lanza) puede servir como un arma cortante pero, de nuevo, requiere una gran habilidad y práctica para conseguir decapitar de un único golpe. Estas armas, aparte de usarlas como mazas o mantener a tu atacante a distancia, sirven de poco.

El lucero del alba o mangual, una bola con púas encadenada a una barra, hace exactamente el mismo daño que un desencofrador, aunque de un modo aún más dramático. El propietario balancea la barra con un movimiento circular y amplio, proporcionando suficiente velocidad para lanzar la bola y romper el cráneo de su oponente. Usar esta arma requiere una habilidad considerable y por eso no es muy recomendable.

La maza de armas tiene la misma función que el martillo doméstico estándar pero sin las ventajas de los usos prácticos más recientes. Una maza no puede usarse de palanca para abrir una puerta o una ventana, clavar un cincel o un clavo. Intentar algo así podría acarrear una lesión por accidente. Por consiguiente, lleva contigo esta arma medieval sólo cuando no tengas otra alternativa.

Los cuchillos siempre son útiles, sirven para una variedad de funciones en multitud de situaciones. Al contrario que un hacha de mano, pueden matar a un zombi sólo cuando se clave la cuchilla por la sien, la cuenca del ojo o la base del cráneo. Por otro lado, los cuchillos pesan menos que las hachas de mano y, por lo tanto, son mejores para usarlos en movimiento. Cuando elijas un cuchillo, asegúrate de que la cuchilla no mide más de quince centímetros de largo y de que siempre sea lisa. Evita las combinaciones de cuchillos serrados y hojas de sierra que encuentres en cuchillos de supervivencia, pues suelen quedarse enganchados dentro de las víctimas. Imagínate que estás clavándole un cuchillo a un zombi en la sien y que te das la vuelta para volver a usarlo contra otros tres gules pero eres incapaz de sacarle al zombi el cuchillo de la cabeza.

El cuchillo de trinchera es, sin lugar a dudas, la mejor arma compacta que existe contra los zombis. Combina una púa de dieciocho centímetros de acero que funciona de cuchilla y un puño de latón como mango. Se inventó durante los despiadados combates cuerpo a cuerpo de la Primera Guerra Mundial, donde los soldados se mataban en trincheras no más anchas de un metro. Concretamente, fue diseñado para apuñalar hacia abajo a través del casco de acero del enemigo. Te puedes imaginar lo efectiva que es esta arma contra los zombis. El que usara este cuchillo podría clavárselo fácilmente en el cráneo a un zombi, extraerlo de forma limpia y rápida, luego volver a hundirlo en el cerebro de otro zombi o, por lo menos, derribar a otro con un golpe del puño de latón en la cara. Los modelos originales son extremadamente raros; apenas quedan unos cuantos en museos y residencias de coleccionistas privados. Sin embargo, pueden encontrarse representaciones esquemáticas acertadas y detalladas; hazte con una o fabrica dos réplicas que puedan utilizarse para combatir y superen la prueba de esfuerzo. Será una inversión de la que nunca te arrepentirás.

La pala Shaolin

Esta arma conlleva una mención especial en el arsenal contra los zombis. Parecerá poco convencional: una vara de madera dura de un metro ochenta de largo con una cuchilla lisa y campaniforme en un extremo y otra cuchilla orientada hacia fuera con forma de media luna en el otro extremo. Surge como herramienta agrícola de bronce afilada usada durante la dinastía china Shang (1766-1122 a. C). Cuando el budismo emigró a China, la espada fue adoptada por los monjes shaolin que la usaron como herramienta y como arma. En varias ocasiones ha demostrado ser sorprendentemente efectiva contra los muertos vivientes. Utilizar ambas cuchillas producirá una decapitación inmediata, y su longitud aporta la completa seguridad del que la use. Esta longitud no es muy práctica en un combate en un lugar estrecho, de hecho debe descartarse su uso en dichas situaciones. En espacios abiertos, sin embargo, nada combina la seguridad de una lanza con el poder de matar de una catana como la pala shaolin.

Existe una gran variedad de armas de mano por todo el mundo y el espacio no permite al autor hablar sobre cada una de forma individual. Si descubres un artilugio o herramienta que creas que puede considerarse una buena arma, hazte las siguientes preguntas:

1. ¿Puede romper un cráneo de un solo golpe?

2. ¿Si no, puede decapitar con dicho golpe?

3. ¿Es fácil de manejar?

4. ¿Es ligera?

5. ¿Cuánto tiempo crees que podría valerte?

Las preguntas 3, 4 y 5 dependerán de tu situación concreta. ¡Las preguntas 1 y 2 son esenciales!

4. HERRAMIENTAS ELÉCTRICAS

La ficción popular nos ha mostrado el increíble y brutal poder de la motosierra. Sus dientes giratorios y extremadamente veloces pueden cortar con toda facilidad la carne y el hueso, haciendo que la fuerza y la habilidad requeridas para las armas de mano sean innecesarias. Su estruendo también puede dar al propietario un estímulo psicológico muy necesario (fortaleza en una situación en la que el terror más abyecto es un hecho). ¿Cuántas veces has visto en una película de terror que esta máquina industrial asesina signifique la perdición de todos y todo lo que toca? En realidad, las motosierras y los dispositivos eléctricos similares ocupan un lugar bastante bajo en la lista de armas que se utilizan para matar a zombis. Para empezar, el surtidor de combustible es finito. Una vez agotado, llevarlo te protegería lo mismo que si llevaras una cadena de música portátil. Llevar combustible extra o baterías conduciría al segundo problema inherente: el peso. Una motosierra suele pesar cuatro kilos y medio; podemos compararla con lo que pesa un machete: un kilo. ¿Para qué aumentar las probabilidades de agotamiento? También debe considerarse la seguridad. Cualquier desliz y los dientes rodantes podrían atravesarte el cráneo con la misma facilidad con que atravesaría el de tu enemigo. Al ser una máquina, el ruido supone otro problema. El rugido peculiar de las motosierras, aunque sea durante unos pocos segundos, sería suficiente para anunciar a todos los zombis que lo oyeran: «¡La cena está servida!».

HONDAS Y FLECHAS

Normalmente se cree que usar balística que no sea de fuego como los arcos y los tirachinas supone un desperdicio de energía y recursos. En muchos casos, es verdad. Sin embargo, si se usan debidamente, un arma así te permite matar a largo alcance con poco o ningún ruido. ¿Qué pasa si intentas escapar de un área infestada, tuerces una esquina y te bloquea el paso un zombi? Está demasiado lejos para usar un arma de mano. Antes de acercarte más, su gemido revelaría tu posición. El chasquido de un arma de fuego crearía una alarma aún mayor. ¿Qué hacer? En casos como este, algunas armas silenciosas serán tu única opción.

1. LA HONDA

Famosa por el relato bíblico de David y Goliat, esta arma ha formado parte de nuestra herencia desde tiempos prehistóricos.

Se coloca una piedra lisa y redonda en la zona más ancha de una tira de cuero fina, esta se agarra por los dos extremos, la giramos repetidamente realizando un círculo rápido y luego se suelta uno de los extremos de la tira, dirigiendo la piedra al objetivo. En teoría, es posible despachar a un zombi con un silencioso golpe en la cabeza a menos de treinta pasos. Sin embargo, incluso con meses de entrenamiento, las posibilidades de realizar un tiro como ese son una sobre diez. Sin experiencia, sería mejor que la persona que utiliza la honda se limite a lanzar sólo piedras.

2. EL TIRACHINAS

Es un descendiente de la correa de cuero. El tirachinas moderno es diez, veces más preciso que su antecesor, la honda. Sólo le falta fuerza. Los pequeños proyectiles de fuego que lanzan los tirachinas modernos no tienen la fuerza suficiente, incluso a una distancia muy cercana, para penetrar en el cráneo de un zombi. Usar esta arma podría servir sólo para alertar a un gul de tu presencia.

3. LA CERBATANA

Como el veneno no produce ningún efecto en los no muertos, descarta esta arma por completo.

4. SHURIKEN

Estos dispositivos pequeños, con múltiples puntas, se usaban en el Japón feudal para perforar un cráneo humano. En apariencia, son de acero y parecen réplicas en dos dimensiones de estrellas centelleantes, de ahí su sobrenombre, «estrellas ninja». En manos de expertos, pueden derribar con facilidad a un zombi. Sin embargo, como se ha discutido con muchas armas, las estrellas ninja requieren una destreza enorme. A menos que seas uno de los pocos que dominan este arte (sólo un puñado pueden reclamar aún ese título), abstente de usar este modelo tan exótico.

5. LANZAMIENTO DE CUCHILLOS

Al igual que el shuriken, estas armas de corto alcance requieren semanas de práctica para alcanzar algo tan grande como es el cuerpo humano, y meses para alcanzar algo tan pequeño como es la cabeza de un humano. Únicamente un dedicado experto podría asegurar la muerte segura de un zombi. El tiempo y la energía que puedes gastar entrenando podrían resultar mucho más productivos si los aplicamos a un arma convencional. Recuerda: tienes que aprender gran variedad de habilidades y no tienes todo el tiempo del mundo para dominarlas. No malgastes estas horas tan valiosas intentando perfeccionar el uso de un arma de tercera categoría.

6. EL ARCO LARGO O COMPUESTO

Hablando claro, atravesar la cabeza de un zombi con una flecha es una proeza de extremada dificultad. Incluso con Arcos compuestos y las miras modernas, únicamente un arquero con experiencia tiene posibilidades de llevar a cabo un tiro directo. El único uso práctico de esta arma es el lanzamiento de flechas incendiarias. Para empezar un fuego de modo silencioso, y a larga distancia, nada funciona mejor como las flechas en llamas. Esta forma de atacar puede y tiene que usarse para hacer que los zombis ardan uno a uno. El zombi que sirve de objetivo no sabe cómo sacarse la flecha del cuerpo y podría, si se da la circunstancia adecuada, prender a otros gules que acabarían sucumbiendo ante las llamas. (Véase «Fuego», pp. 80-83, para un uso adecuado.)

7. LA BALLESTA

El poder y la precisión de la ballesta moderna pueden lanzar una saeta (flecha de ballesta) directa al cráneo de un zombi a unos cuatrocientos metros. Esta pequeña maravilla recibe el apodo de «el perfecto asesino silencioso». Es muy importante la buena puntería, pero no más que con un rifle. Recargarla requiere tiempo y fuerza, pero esto no debería suponer un problema. La ballesta es un arma de francotirador, no para parar masas. Úsala contra un zombi solo. Si hay uno más te agarrarán y te harán daño antes de que te dé tiempo a recargar otra saeta. Bastará con las saetas triangulares o con forma de bala. Para aumentar la precisión, podría añadírsele una mira telescópica. Desafortunadamente, el tamaño y el peso de una ballesta en condiciones la convierten en un arma principal. Por lo tanto, elígela sólo cuando la situación lo permita, por ejemplo viajando en grupo, defendiendo tu casa o cuando no hay disponibles armas de fuego silenciadas.

8. LA BALLESTA DE MANO

Más pequeñas, las ballestas de una mano pueden servir como complemento de tu arma principal. Llevar una significa que siempre tendrás en la mano un arma compacta y silenciosa si la necesitas. En comparación con las ballestas más grandes, las ballestas de mano no poseen tanta precisión, poder y alcance. Usarlas supone encontrarse más cerca del objetivo. Esto no sólo aumenta el peligro, también el riesgo a ser detectado que, a su vez, anula la necesidad de un arma con silenciador. Usa la ballesta de mano con cuidado y frugalmente.

ARMAS DE FUEGO

De todas las armas sobre las que se ha hablado en este libro, ninguna es tan importante como tu arma principal. Mantenía limpia, mantenía engrasada, mantenía cargada y mantenía cerca. Con la cabeza fría, la mano firme y mucha munición, un humano es más que un simple objetivo para un ejército de zombis. Elegir un arma de fuego debe ser una ciencia exacta; hay que considerar cada variable. ¿Cuál es tu objetivo principal: defenderte, atacar o huir? ¿A qué clase de brote te estás enfrentando? ¿Cuántas personas, si es que las hay, forman tu grupo? ¿En qué terreno se desarrolla la batalla? Diferentes armas de fuego sirven para diferentes funciones. Casi ninguna sirve para todas. Seleccionar las herramientas perfectas significa erradicar las doctrinas convencionales de la guerra que han funcionado tan bien contra nuestros colegas los humanos. Lamentablemente, todos sabemos demasiado bien cómo matarnos unos a otros. Matar a los zombis..., esa es otra historia.

1. LA AMETRALLADORA

Durante la Primera Guerra Mundial, este invento revolucionó el conflicto humano. Su mecanismo permite la descarga de una tormenta de plomo en segundos. Esta táctica puede ser incalculable en el campo de batalla contra los humanos, pero es un desperdicio contra los muertos vivientes. Recuerda, lo que buscas es un tiro en la cabeza: una bala, colocada con precisión. Como la ametralladora fue diseñada para el fuego masivo, necesitaría cientos, incluso miles, de cartuchos para un único tiro fortuito letal. Incluso apuntar con la ametralladora como si se tratara de un rifle (una táctica usada por las fuerzas especiales de EEUU) es un propósito perdido. ¿Por qué disparar a un zombi una certera ráfaga de cinco balas, cuando un único tiro certero de un rifle produce el mismo resultado? Durante los años 70, una corriente de opinión era partidaria de la «teoría de la guadaña»: si una ametralladora se coloca al nivel del cuello de una fila de zombis amontonados, podría acribillarlos con una ráfaga larga. Este argumento ha sido desbancado: los gules, como los humanos que solían ser, no tienen la misma altura. Aunque algunos sean destruidos, al menos la mitad sobreviviría cerca de tu posición. ¿Pero qué pasa con el inmenso daño que causan al cuerpo estas armas? ¿No tiene una ametralladora la fuerza suficiente para partir un cuerpo en dos y hacer innecesario el tiro en la cabeza? Sí y no. El cartucho estándar de 5,56 milímetros que usó el ejército estadounidense para la SAW (arma automática de escuadrón) posee la habilidad de partir en dos la columna vertebral de un humano, seccionar extremidades y, sí, cortar la figura de un zombi en dos. Esto, sin embargo, no quiere decir que un tiro en la cabeza no sea necesario. Primero, la probabilidad de desmembrar a un zombi es baja y, por consiguiente, requiere grandes cantidades de munición. Segundo, a menos que el cerebro se destruya, el zombi continúa vivo (mutilado, sí, quizá incluso inmóvil, pero vivo al fin y al cabo). ¿Para qué ponerte en la absurda necesidad de tener que acabar con un montón de partes del cuerpo que se retuercen a tu alrededor y que son potencialmente peligrosas?

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