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Authors: Carmen Navarro

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Belleza Inteligente (6 page)

BOOK: Belleza Inteligente
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Hidratar, nutrir y prevenir las arrugas.
Si mantener un nivel óptimo de hidratación y elegir una buena protección solar era suficiente para las de ventitantos, superada la barrera de los 30 años las mujeres necesitan todo eso y más. Es el momento de añadir elementos nuevos como el licopeno, el resveratrol o la coenzima Q10, pues poseen propiedades que ralentizan el proceso degenerativo de la piel. ¿Más opciones? La vitamina C combinada con aceite omega 3 y 6 y ceramidas puras, principales componentes del cemento lipídico, levantan una barrera para evitar la pérdida de agua y favorecen el desarrollo celular de la epidermis. Ojo: en el caso de las cremas hidratantes preventivas, prevenir no quiere decir que las arrugas no vayan a aparecer nunca, sino que se va a retrasar su aparición y se va a disminuir en la cantidad posible.

 

Sérums
. También es el momento perfecto para empezar a usar sérums. Además de elegir líneas de tratamiento cuya función principal sea aportar agua (no te olvides que una piel bien hidratada es la mejor protección ante las agresiones externas) y que contengan vitaminas y oligoelementos. El objetivo es aportar energía a las células (más concretamente a las mitocondrias, que están situadas en el citoplasma de las células y son algo así como las «pilas» encargadas de producir, guardar y distribuir la energía vital que mantiene óptimo el metabolismo celular). Te recomiendo invertir en uno bueno. Y recuerda que el mejor momento para aplicártelos es por la noche.

 

Contorno de ojos
. No olvides sumar a tu estantería de cosméticos los específicos para el contorno de ojos. Si todavía te preguntas si son más eficaces que la crema normal, la respuesta es sí. Ten en cuenta que la crema de ojos se ha diseñado específicamente para que su uso en esa zona no cause irritación. Además, como vimos, la piel en esta zona es mucho más fina, por lo que necesita otro tipo de composición. La oferta también es muy amplia. Tenemos tres problemas en los ojos, que son: la ojera, la bolsa y la pata de gallo. Dependiendo del que tengamos, utilizaremos el producto específico. Si tenemos los tres, aplicaremos el que cubra las tres necesidades.

 

Tratamientos

 

 

 

Si se puede, con esta edad es conveniente comprometerse en ir al centro de belleza una vez al mes para que tu esteticista te aconseje qué ir haciendo para prevenir. Lo que no podemos ¡es dejar que se nos caiga la piel! Estos son algunos tratamientos que podrían venirte bien.

 

Prolifting de carita.
Modelante en la fase de limpieza a base de aceites esenciales y semillas de girasol, se combina con una máquina electrofísica que esculpe cada milímetro del rostro rejuveneciéndolo. El resultado es una piel más resplandeciente y relajada, con efecto tensor y renovador.

 

Physia.
Estimula la circulación, elimina las bolsas y ojeras, reafirma y tiene un programa específico para la fragilidad capilar (Couperos). Emite una frecuencia idéntica a la que produce el propio cuerpo, ayudando a las células a realizar sus funciones de alimentación, oxigenación y eliminación de residuos de la forma más perfecta posible.

 

Cosmelán.
Mascarilla para manchas hipercrómicas. Se aplica una solución cutánea desengrasante y a continuación la mascarilla, que permanecerá expuesta dependiendo del fototipo de piel. Las manchas desaparecen en un 90 por ciento. Compuesta de una combinación de ácidos que tiene un efecto
peeling
, elimina las células muertas y equilibra la melanina.

 

Bea.
Aporta energía a las células para que trabajen bien. Cuenta con un microchip que se acopla a cada persona. Analiza las condiciones bioeléctricas del paciente y, basándose en este análisis, aplica microcorrientes para lograr un balance en la bioimpedancia del cuerpo para el mejor fluido de las señales bioeléctricas del mismo. Además de aportar energía, es un tratamiento adecuado para cicatrices y marcas, remodelación facial y arrugas.

 

Recetas

 

 

 

DORMIR 8 HORAS

Uno de los consejos caseros que sí funciona al cien por cien es el de dormir 8 horas, como mínimo, cada día. Créetelo -por muy manido que esté como consejo de belleza, por la cantidad de veces que lo mencionan modelos y actrices de todo el mundo-, tiene su explicación: entre las once de la noche y las cuatro de la mañana, el flujo sanguíneo aumenta en la piel, favoreciendo la eliminación de toxinas, aportando los nutrientes para la recuperación celular y absorbiendo con mayor eficacia los beneficios de los tratamientos antiedad. Cuando descansas, la piel se embellece.

Para las personas que trabajan de noche (médicos, enfermeras, azafatas, pilotos...) y la regeneración celular se ve dañada, recomiendo organizarse muy bien para no perder horas de sueño y cuidarse mucho más porque su piel sufre por partida doble. Aplicar muchos antioxidantes y, sobre todo, beber mucha agua.

 

GIMNASIA FACIAL CON EFECTO LIFTING

¿Puede la gimnasia facial retrasar la flacidez del rostro? Si te lo estás preguntando, y tienes dudas, piensa esto: si vas al gimnasio durante un año y cada día haces un mínimo de 30 abdominales, ¿qué probabilidades tendrás de acabar con la tripa dura? Bastantes, ¿verdad? Pues ejercitando los músculos de tu cara -con constancia- puedes ayudar a frenar la flacidez y reafirmar el rostro.

Ten en cuenta que en el rostro tenemos unos 50 músculos, de los cuales solo usamos la mitad. Si a eso le añadimos el que cada vez producimos menos colágeno y elastina... Pues los tejidos se sostienen peor y llega el temido descolgamiento. Así que merece la pena tonificar los músculos. Además, aprovecha tras hacer los ejercicios para ponerte tus cremas, pues con los movimientos habrás incrementado la circulación sanguínea, lo que -como ya te comenté en otro apartado- mejora la llegada de los nutrientes. Aunque he colocado esta gimnasia en el área de los 30 años -para que cojas el hábito de realizarlos si aún no lo tienes-, puedes empezar en cualquier momento. Como siempre digo: cuanto antes comencemos, mejor, y siempre es mejor hacer algo que nada, tengas la edad que tengas. Eso sí, el mejor lifting es ser feliz, ¡y unas felices vacaciones!

 

¿CÓMO HACERLO?

 

 

 

Zona frontal

1
. Coloca juntas las yemas de los dedos encima de las cejas, justo encima del entrecejo, de modo vertical, para que cubran la musculatura frontal. Baja la musculatura de la frente, y a la vez realiza una ligera presión en el sentido opuesto (o sea, hacia arriba y hacia atrás) para que el músculo trabaje (8 a 10 veces).

 

2
. Con los dedos índice y pulgar pinza el arco de la ceja desde el inicio hasta llegar al final del mismo, y baja la musculatura de la frente. Mantén esa presión unos segundos (8 a 10 veces).

 

Zona ocular

 

1
. Sin estirar, sujeta tus cejas con el dedo índice (empuja un poco hacia arriba) y apoya a la vez el dedo pulgar en el pómulo (como si llevaras un antifaz); cierra los ojos de golpe para hacer fuerza, aguanta unos 6 segundos y ábrelos. Repítelo unas 4 veces.

 

2
. Para evitar bolsas y ojeras, con los ojos abiertos apoya los índices sobre los párpados inferiores -no hace falta que presiones en exceso-; cierra los ojos utilizando únicamente el párpado inferior mientras los dedos índices están colocados encima de él (como si pusieras cara de malo). Sube y baja el párpado 8 veces.

 

Pómulos y mejillas

1
. Yo lo llamo «ejercicio a la francesa» porque consiste en pronunciar exageradamente la U y la I. La U como si soplaras y con la I como si sonrieras. Notarás que las mejillas se endurecen (8 a 10 veces). Para prevenir las arrugas de alrededor de la boca, usa la letra A exageradamente mientras exhalas.

 

2
. Pon las manos sobre las mejillas. Inhala, y al exhalar lleva los labios hacia adelante lo más posible, mientras las manos presionan los músculos de las mandíbulas hacia atrás (como si estuvieras inflando un globo). Suelta el aire y comienza de nuevo (8 a 10 veces).

 

Papada

1
. Para evitar el descolgamiento de la papada levanta un poco la barbilla y coloca el índice y el pulgar en los bordes de la mandíbula, como si fueran pinzas. Desplaza el maxilar inferior estirando la mandíbula hacia delante, mientras con los pulgares masajeas toda la zona de la papada y el contorno mandibular. Ejerce suaves presiones hacia atrás para tonificar la zona y hacer que trabaje el músculo (8 a 10 veces).

De 40 a 50 años

 

¿H
AS entrado en la crisis de los 40? Bienvenida al comienzo de la llamada edad media o madurez. Y déjame decirlo con la boca pequeña, pues la sociedad es cada vez más irreverente con el concepto de edad; lo que antes venía claramente delimitado por los años que se tenían, ya no funciona. Las fronteras se han difuminado. Se acepta con igual facilidad que una mujer tenga su primer hijo a los 40 años... como que sea abuela con la misma edad. Se tolera de igual modo que a una joven de tan solo 30 la nombren directiva de una multinacional como que una señora de 60 lleve pulseras hippies en el tobillo. ¿Qué significa eso? Que ya no funciona el famoso dicho que dice: «A partir de los 40, tienes que elegir entre cara o c...». Eso se acabó. Ahora la mujer de 40 lo quiere todo: una buena cara y un buen cuerpo. Además, en este periodo de su vida (a no ser que precisamente se apunte ahora a la maternidad), sus hijos ya están crecidos y su carrera laboral -de tenerla- asentada, con lo cual el tiempo que puede dedicarse a ella misma mejora considerablemente con respecto a la década anterior. ¿Más ventajas? El aumento de confianza en una misma que va asociado al cumplir años hace que la mujer de esta edad exprese al fin la personalidad que probablemente había reprimido durante la juventud. Se sienten liberadas para romper con el modelo estereotipado de mujer que habían estado representando y expresan aspectos de su personalidad que habían mantenido ocultos. Esto no significa que de repente den un giro de 180 grados y no las reconozcan ni sus maridos, sino que muchas mujeres comienzan a ser más enérgicas, competitivas e independientes. Toman de la vida lo que quieren y les conviene. La parte negativa, que la hay, es que esta década supone una pérdida importante de calidad de la piel. La producción de lípidos se reduce, la capa dérmica pierde grosor y la piel se vuelve más seca, tirante, áspera y con arrugas. Aumenta el riesgo de flacidez y de perder el óvalo facial. También es cuando, si se ha abusado del sol, los lentigos solares o manchas se multiplican. La buena noticia es que tenéis al alcance de la mano toda la información, tecnología y cosmética necesarias para frenar al máximo el envejecimiento.

 

PROBLEMAS

 

¿Los más comunes? Falta de luminosidad, arrugas marcadas (especialmente en el surco nasogeniano), bolsas, manchas por fotoenvejecimiento, pérdida del óvalo facial y descolgamiento, arrugas y manchas en piel y cuello.

 

Bolsas.
Las bolsas se generan por culpa de la retención de líquidos, e incluso grasas, o debido a una mala circulación del sistema linfático.

 

Surco nasogeniano.
Son las arrugas que van desde la nariz hasta la comisura de los labios. Todo el mundo las tiene, pero se acentúan más con los años a causa de la relajación de los tejidos cutáneos y de una pérdida de tonicidad muscular. Esto suele venir acompañado de un descenso de las comisuras de los labios. Ambas cosas combinadas pueden hacer que la parte central del rostro se vea como triste y envejecida.

 

Código de barras.
El conjunto de arrugas al que se denomina «código de barras» (aquellas arrugas verticales que se sitúan encima de los labios) son muy notorias a simple vista y se remarcan aún más al realizar algún movimiento con la boca. Suelen tener más las mujeres que son fumadoras desde hace ya muchos años. ¿Por qué? Porque el gesto de aspirar el cigarrillo obliga a contraer los músculos peribucales, los que dan la movilidad a la boca en forma de O, lo que provoca arrugas alrededor de los labios. Además, la zona del contorno de los labios es particularmente seca y delicada porque está desprovista de glándulas sebáceas.

 

La pérdida de firmeza del óvalo facial
produce un descolgamiento de la piel hacia el mentón, haciéndole perder definición y dando un aspecto mucho mayor al rostro. Este hecho suma años y cambia bastante la forma del rostro de quien lo sufre, por lo que es muy importante prevenirlo si aún no ha sucedido y combatirlo cuando ya está ahí.

 

Cuello.
Suele ser «el patito feo» de los tratamientos de belleza: está ahí pero nadie le hace caso... Hasta que aparecen los aros o arrugas horizontales («anillos de Saturno») y los pliegues que se acumulan en la parte que lo une al escote. Es además una zona especialmente sensible al sol: en el cuello los melanocitos (células del bronceado) son menos numerosos que en la cara, lo que hace que su función protectora frente a los rayos ultravioleta sea prácticamente inexistente.

¿Y qué me dices del escote? El gran olvidado, con sus arruguitas verticales producidas por las posturas adoptadas al dormir y las manchas y las arañas vasculares que hemos ido acumulando por el exceso de sol en esa zona.

 

Manos.
Al envejecer, las manos son la segunda parte del cuerpo más afectada por las arrugas debido a su constante falta de atención durante la vida; la exposición directa a los rayos ultravioletas del sol, las variaciones del clima, la sequedad o humedad del ambiente hacen que la piel de las manos vaya perdiendo progresivamente su elasticidad (y formándose arrugas en algunos casos mucho antes que en el rostro). Su prevención es casi imposible, pero se puede retrasar en algunos años su aparición y evitar en cierta medida la aparición de demasiadas arrugas o manchas, que delatan nuestra edad.

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